Carlos y el caballo


La familia de Carlitos, era tan rica que podía pedir todo cuanto deseara, sin que importara el valor que tuviera. Tantos juguetes tenía, que le daba exactamente igual el estado en el que se encontraba, ya que si se deterioraban, tan solo debía decírselo a sus padres para que compraran otro igual o mejor.

 

Hasta que un día, harto de jugar con  todos los juguetes del mercado, pidió a sus papas algo que nunca hubiera tenido en sus pequeñas manos. Afortunadamente para ellos, su tío Juan, consiguió encontrar el regalo perfecto: un bonito caballo blanco.

 

Encantado con este nuevo amigo, Carlitos jugaba con el todos los días e incluso, aprendió a montar para pasar más tiempo con él. Desgraciadamente, pronto comenzó a tratarle con el mismo desprecio y descuido que a sus juguetes, haciendo del animal, una sombra del caballo que era. Preocupado por el lamentable aspecto de su amigo, comenzó a pensar en alguna solución que le ayudara a recuperar su cara más saludable.

 

Una tarde, mientras paseaba por el bosque, descubrió a una niña de su misma edad, con un caballo tan bonito como el que había sido el suyo. Decidido a conocer su secreto, la siguió hasta su casa y vio como la pequeña, cuidaba del animal con tanto mimo, que le hizo avergonzarse de la actitud que tenía con el suyo. Acercándose a ella, le pregunto si podía enseñarle a cuidar a su mascota de esa manera, algo a lo que ella contesto que sí.

 

Pasado un tiempo, en el que Carlitos estuvo muchas veces a punto de rendirse, al no ver ningún tipo de resultado,  pero al final el caballo recupero su buen aspecto y su dueño fue tan feliz, que regalo muchos de sus juguetes a su nueva amiga y se prometió a sí mismo, no volver a tratar mal a ninguno de sus juguetes.

Escrito por Lucky en Cuentos para leer, Cuentos para niños, Los mejores cuentos.

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