El asno de Kuichú


En la remota Kuichú, nunca en la vida se había visto un asno, hasta que uno de sus vecinos más singulares decidió comprarse un ejemplar durante uno de sus viajes. Un capricho al que no le encontraba ningún uso y que terminó abandonado en las montañas.

Un tigre que por allí pasaba, al ver un ser tan raro, pensó que se trataba de la representación de algún tipo de divinidad. Cada día que tenía que pasar por la zona, se escondía en los arbustos, para evitar cruzar su mirada con aquel ser.

Semanas después de su primer contacto, el asno rebuzno con tanta potencia, que el tigre salió corriendo a toda velocidad del lugar. Como vio que seguía y que nada malo sucedía, se volvió a observarlo con más detenimiento.

Los días iban pasando y el asno continuaba con su lastimera cantinela. Acostumbrado a los extraños sonidos del extraño, el tigre se fue acercado cada vez más cerca. Tanto se acercó al asno, que el animal terminó por darle una enorme coz. Sorprendido una reacción tan terrenal, el tigre se lanzó sobre el asno, devorándolo en unas horas.

¡Pobre asno! Tan invencible y terrorífico que parecía. Si en lugar de atacar al tigre, hubiera aguantado pacientemente sus bromas, este jamás le hubiera devorado. Pero con su acción, lo único que provoco, fue su muerte.

Escrito por Lucky en Cuentos clásicos, Cuentos de animales.

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