El carpintero enamorado


 

 

Hubo una vez un joven llamado Daniel, quien a parte de ser hijo de un gran mago, era un carpintero al que le fascinaba construir cosas para la gente.

Un día la señora Ginn fue a la carpintería en donde Daniel trabajaba, llevando consigo a su  joven hija Regina.  Al verla, Daniel supo el significado de “amor a primera vista”, Regina era una hermosa señorita, de cabello negro y unos impresionantes ojos azules.

 

–       Buen día, mi nombre es Daniel ¿en que les puedo ayudar? – preguntó un poco atontado.

–       Estoy buscando algo muy especial, mi hija se casará en algunos días con un hombre muy adinerado y necesito un par de sillas muy lujosas para que ella y su futuro esposo se sienten durante la ceremonia.

 

Daniel sintió una punzada de dolor en el corazón, fijó la vista en Regina y descubrió en su mirada un esbozo de tristeza mezclada con coraje; Lo supo en seguida: Regina no quería casarse con ese hombre.  Tras darle las especificaciones de las sillas que quería, la señora Ginn se fue, llevándose a Regina consigo, quien lanzó una mirada triste acompañada de una media sonrisa hacia Daniel.

 

Tras mucho meditarlo, Daniel acudió con su padre, el mago más famoso de la ciudad y tras explicarle la situación de Regina y decirle que se había enamorado de ella, su padre le dio unos polvos mágicos y le susurró unas instrucciones.

 

El día de la boda, todos estaban impecables, el salón decorado con motivos blancos y dorados, las mesas tan llenas de comida podrían alimentar a una familia por más de un mes. Daniel localizó el punto en donde debía poner las sillas, las cuales eran preciosas, con acabados tan finamente detallados que parecían de la realeza.  Cuando termino de colocar las sillas en su lugar, puso los polvos mágicos en la que se tenia que sentar Regina, y con una sonrisa salió del salón.

 

La ceremonia comenzó, todos estaban emocionados, solo había una cara triste entre la multitud: la de Regina, quien no podía dejar de pensar en aquel joven carpintero, de quien se había enamorado con solo verlo.

 

Al llegar la hora de que todos tomaran sus asientos, Regina sintió como que la silla la jalaba tan de prisa que no le dio tiempo ni de gritar. Todos en el salón dieron gritos de sorpresa, pues de repente la novia había desaparecido justo enfrente de todos.

 

Daniel se encontraba esperando en la carpintería, ya había predispuesto todo: Un caballo y suficiente comida para unas cuantas semanas.

Regina apareció de repente ante sus ojos, luciendo un poco desorientada, pero tan hermosa como el la recordaba.

 

-Daniel, ¿tú hiciste esto? – Preguntó

– Si, y no me arrepiento, desde el momento en que te vi supe que si te casabas era contra tu voluntad. Quiero que sepas que quede perdidamente enamorado de ti y algo me dice que tú también sientes lo mismo por mí. Por eso te digo: si es verdad lo que acabo de decir, ¡escapa conmigo, dame la oportunidad de tener una vida junto a ti!

 

Al escuchar esto Regina supo inmediatamente la respuesta: quería escapar con Daniel, quería tener una vida con el. Se arrojo a sus brazos y le dijo:

–       Gracias por rescatarme de aquella boda, claro que quiero escaparme contigo.

 

Tras decir esto Daniel la llevó hasta donde tenia preparado el caballo y las reservas de comida, ayudó a subir a Regina al caballo, subió detrás de ella, y  juntos cabalgaron hacia el final feliz que ambos merecían.

Escrito por Vuelapluma en Cuentos de amor, Cuentos de fantasía, Cuentos para leer.

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