El girasol tardón


Hace muchos años, un profesor de biología, les dio a sus pequeños alumnos, unas semillas de girasol, para que pudieran experimentar el milagro de la vida con ellas. Uno de ellos, cuya pasión  por las pipas de girasol era enorme, vivió este momento con tal emoción, que era incapaz de separarse de la maceta en la que había plantado las semillas. 

El día que vio lo que parecía ser un pequeño girasol, corrió a preguntarle a su profesor si ya podía comer sus pipas. Este, le dijo que todavía era demasiado pronto y que tendría que esperar todavía mucho días más, para ver recompensado su esfuerzo. La impaciencia, consumía cada vez más al niño y  cuando el pequeño girasol comenzó a dar su esperado fruto, lo sacó de raíz e intento comerse sus pipas.

Pero, para su desgracia, estas pequeñas pipas, no eran comestibles y toda su dedicación y esfuerzo, se fueron al traste por su falta de paciencia. Su tristeza aumentó todavía más, cuando pudo ver el tamaño de los girasoles de sus amigos y compañeros de clase, los cuales, en un acto de buena voluntad, compartieron sus enormes y ricas pipas con él.

Desde ese día, se prometió a si mismo que nunca más se dejaría llevar por la impaciencia.

Escrito por Lucky en Cuentos para niños, Cuentos para pensar.

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