El Lápiz Mágico


Era un bello día para caminar por el pueblo, me gustaba mucho ir al parque y sentarme en las bancas a observar a la gente. Ya llevaba un buen tiempo sentado, por lo que pensé en irme, pero algo me hizo mirar al suelo y encontrar un lápiz. A la edad de 10 años un lápiz es útil para el cole así que lo guarde en mi mochila.

En una clase que mataba de aburrimiento, se me ocurrió dibujar una mariposa, tomé el lápiz de mi mochila y comencé. Cuando terminé el dibujo vi como poco a poco se transformaba en una de verdad y se alejaba volando hasta la ventana, la sorpresa fue tan grande que casi me caigo de la silla. Intenté dibujar otras cosas como una malteada, un par de caramelos e incluso billetes; vi todo convertirse en físico justo en frente de mi.

He de decir que aproveché mucho ese lápiz. Dibuje cosas realmente fantásticas y vi como se hacían realidad ante mis ojos, pero no todo es para siempre… Cierto día me encontré con un niño muy infeliz y algo en mi interior me dijo que el lápiz ya no me pertenecía. Me acerqué a el y se lo di con la condición de que se lo regalara a alguien que lo necesitara cuando sintiera que el lápiz ya no le pertenecía.  Le conté las cosas fantásticas que podía hacer con el y la magia con la que transformaba las cosas, él me escuchó un poco incrédulo pero lo tomó agradecido y se fue.

Hasta la fecha estoy seguro que el niño fue feliz gracias al lápiz mágico, aunque desconozco que fue de él, ¿Quién sabe?, tal vez un día alguien te regale un lápiz y quedes encantado cuando lo uses y veas que tus dibujos se hacen realidad…

Escrito por Vuelapluma en Cuentos infantiles.

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