La criatura del desván


El primer día que se supo de la criatura del desván, fue cuando un niño, tuvo que subir para buscar un libro. En medio de la oscuridad más absoluta, distinguió dos ojos, cuya mirada sentía como se clavaba en todo su ser. Esos ojos enormes, a casi un metro de distancia, daban la impresión de que su dueño era un ser enorme y horripilante. El niño, soltó un grito ensordecedor, echó la llave y dejo a esa horrible criatura encerrada en el desván.
Conforme pasaron los días, las historias sobre este misterioso ser, cuyos gritos y ruidos continuaban escuchándose en el desván, iban siendo cada vez más crueles. Nadie estaba lo suficientemente loco como para enfrentarse a él.
Por suerte para el pueblo, había un pescador de Noruega, cuyo barco había tenido la mala suerte de naufraga. Por su aspecto, muchos veían en él, el perfecto candidato para enfrentarse al monstruo.
Así que por unas monedas, se acercó al desván, muy decidido, hasta que al escuchar a la bestia, volvió a bajar para pedir una cantidad más importante de dinero, herramientas, una red y un carro, para cargar a monstruo.
Todo el mundo estuvo de acuerdo, lo último que se supo del marinero, es que desapareció en el desván y que tras una sucesión de gritos, jamás volvieron a saber del monstruo.
¿Qué se escondía en el desván?
Uno de los timoneles del barco, el cual acordó con el marinero toda esta farsa, para obtener el dinero para comprar un nuevo barco.

Escrito por Lucky en Cuentos de suspenso.

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