La elección más acertada


Rod y Tod, habían conseguido ganar en un sorteo, dos boletos con los que iban a poder cumplir su sueño y el de miles de niños: conocer a Santa Claus. Tras un maravilloso viaje en trineo, con el que descubrieron una gran cantidad de cosas increíbles, llegaron hasta su casa del Polo Norte.

Allí, les dejaron esperando en una enorme sala, en la que únicamente podían ver una mesa muy grande y un sillón del mismo tamaño. Pasado un rato muy largo, la sala en la que se encontraban, se lleno de luz y color y en el gran sillón, apareció la inconfundible figura de Santa Claus.

El pequeño Tod, se lanzó a los brazos de Santa, mientras que Rod, hizo caso omiso del señor Claus, abalanzándose sobre la bicicleta de sus sueños, que estaba aparcada en un rincón de la sala. Cuando quiso darse cuenta, Santa Claus había desaparecido, sin que le hubiera podido saludar.

Desde ese día, se dio cuenta, de que hay cosas más importantes que los regalos y comenzó a realizar tantas buenas obras, que muy pronto fue conocido en toda la ciudad por su bondad. Gracias a su cambio de actitud, en las siguientes navidades, Santa Claus se presentó en su casa para felicitarle por sus buenas acciones y premiándolo con su compañía.

Escrito por Lucky en Cuentos de navidad, Cuentos infantiles.

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