La historia de Aurora, la bella durmiente.


La princesa Aurora quería cambiar su destino. No soportaba la idea de practicar diariamente para ser una reina, no le gustaba leer, detestaba las clases de danza y odiaba la poesía. Para colmo, su cumpleaños numero 18 estaba cerca, por lo que diferentes príncipes irían al castillo a conocerla y tratar de conquistarla.

Un día mientras caminaba por el bosque, se encontró una cabaña habitada por 3 hadas, con quienes simpatizó de inmediato y les pidió que le concedieran un deseo. Tras mucho pensarlo las hadas accedieron y Aurora pidió: “Deseo cambiar mi destino y que mis padres no me molesten nunca más con la idea de casarme y ser reina” . Las hadas le dieron una poción y le dijeron que se la tomara esa noche. Aurora se despidió de las hadas con mucha alegría… si tan solo hubiera sabido que en realidad eran brujas que aprovechaban cualquier oportunidad para hacer infelices a las personas.

Cuando Aurora llegó al castillo fue corriendo hasta su cuarto y sin pensarlo bebió la poción inmediatamente cayó en un profundo sueño. Sus padres enloquecieron al ver que su hija no despertaba, pero nada pudieron hacer al respecto; pronto se hicieron viejos y murieron dejando al reino en el olvido. La historia de Aurora pasaba de reino en reino y corría el rumor de que solo un beso la despertaría, aunque ningún príncipe se armaba de valor para hacerlo.

Cierto día un joven se dio paso hasta el castillo ya olvidado, subió al cuarto de la princesa y la besó.  Aurora se despertó confundida y el joven le explico la situación, la bella princesa no pudo contener el llanto puesto que habían pasado cien años desde que se tomó la poción y añoraba la compañía de sus padres. El joven, llamado Erick, la llevo a su humilde casa, que para mala suerte de Aurora, resultó ser la misma cabaña en donde alguna vez les pidió a aquellas brujas que cambiaran su destino.

Escrito por Vuelapluma en Cuentos de La Bella Durmiente, Los mejores cuentos.

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