La Pequeña Mariposa


Esta es la historia de una mariposa llamada Gary, era una mariposa muy común, al igual que a sus amigos y familia  le encantaba volar y disfrutar del rico polen de las flores, pero había un problema, era la mariposa más pequeña de su  colonia, lo cual le disgustaba mucho, ya que siempre era la que se rezagaba, la que se cansaba primero, la que no podía viajar largas distancias. Aunque nadie la criticaba por eso, ninguna otra mariposa de su colonia la tomaba muy en serio, siempre era la debilucha y pequeñita.

Gary disfrutaba mucho el poder volar, ya que le parecía fascinante la forma en que los humanos, criaturas muy grandes a su parecer, se hacían cada vez mas pequeños conforme ella ganaba altura.

Un buen día,  sonó la alarma de la colonia de mariposas, Gary fue a investigar en seguida que era lo que había pasado.   El motivo de la alarma era que la hija de la reina, la pequeña Dulce, quien a penas era una pequeña oruga,  había caído a un grieta muy profunda pero con una diminuta abertura razón por la cual ninguno de los guardias podía pasar.

Gary supo que había llegado el momento de demostrarles a todos de lo que era capaz, y consiguió por fin encontrarle un uso a su pequeño tamaño y se ofreció de voluntaria para traer a Dulce de regreso.

La entrada de la grieta era muy pequeña, incluso a Gary se le dificultó deslizarse por la abertura, pero lo logró. Descendió hasta lo más profundo y encontró a la pequeña Dulce llorando desesperada y con miedo.

–       No llores más pequeña – Dijo Gary – vine aquí a rescatarte.

La pequeña oruga se asustó, pues no esperaba que alguien fuera a rescatarla. Cuando el susto se le pasó, dejó de llorar y fue lo más rápido que pudo hasta donde estaba Gary, quien la levantó sin mucho esfuerzo y salieron de la grieta.

Todas las demás mariposas quedaron sorprendidas y aplaudieron el acto heroico de Gary, quien fue nombrada con un titulo real por su servicio al reino.

Después de esa experiencia Gary aprendió que debemos de usar nuestras cualidades para hacer cosas buenas y jamás debemos de permitir que nuestra forma física sea un impedimento para que seamos felices.

Escrito por Vuelapluma en Cuentos de animales, Cuentos inventados.

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