La Princesa Refunfuñona


 

 

Danna era una joven princesa de un reino muy lejano, su padre estaba muy enfermo, y el doctor no le daba mucha esperanza. Si su padre moría ella tendría que ser la reina, por lo cual necesitaba prepararse e informarse sobre todo lo que implicaba dirigir el reino.

 

La mayoría del tiempo Danna era muy tranquila y comprensiva, pero cuando algo le salía mal comenzaba a refunfuñar y decir cosas como: “Maldición, siempre hago todo mal!

 

Cierto día, mientras se vestía para un evento importante, se le callo su anillo preferido  al fondo del  lavamanos y como era su costumbre, comenzó a maldecir y renegar, pero no hizo ni el mínimo esfuerzo para resolver el problema.

De pronto, Danna se acordó de Mila, su hada madrina, y pensando que ella le devolvería el pendiente de inmediato la invocó.

 

–       Oh Mila, deseo que me saques de este lio, en verdad te necesito.

 

Por arte de magia Mila apareció y le dijo:

 

-Querida Danna, he escuchado tu deseo y te ayudaré, sin embargo tienes que hacer todo lo que yo te diga.

 

–       Claro que sí, haré lo que me pidas con tal de tener el anillo de vuelta

–       Primero, tienes que buscar un alambre, puedes improvisar y desdoblar una percha hasta tenerla completamente extendida, después harás un pequeño gancho, que pueda pasar por el lavamanos.

 

Pensando que  Mila haría el resto, obedeció, y cuando tuvo el gancho listo le dijo:

 

–       He terminado

–       Bien hecho Danna, sin embargo hay otra cosa que quiero que hagas antes de que tengas el anillo de vuelta: Toma el gancho que acabas de hacer e introdúcelo poco a poco en el lavamanos, cuando sientas que llegas al fondo, muévelo un poco a los lados, después jala lentamente el gancho hacia fuera.

 

Danna hizo todo lo que Mila le dijo, y cuando jalo el alambre se emocionó al ver el anillo colgado del gancho.

 

–       ¡Muchas gracias Mila! Sin tu ayuda no lo hubiera recuperado.

–       Pero si tu fuiste quien hizo todo el trabajo, solo deja de refunfuñar y maldecir cada que te salga algo mal, eso no te ayuda para nada, mejor encuentra como solucionar las cosas.

 

Dicho esto el hada desapareció, dejando a Danna muy pensativa.

Después de un tiempo, cuando su padre murió, Danna se convirtió en una reina muy querida por todos, quien en lugar de renegar y maldecir, trataba de resolver los problemas por si sola.

Escrito por Vuelapluma en Cuentos de princesas.

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