La rana saltaventanas


Hace mucho tiempo, había una rana muy curiosa, a la que su estaque le parecía tan aburrido, que decidió salir a explorar el palacio que junto a su hogar se levantaba. Así fue como dando unos cuantos saltitos, se coló dentro del edificio por una ventana, que tenía por cristales una gran pompa de jabón. Lo que no sabía la ranita, es que la pompa, no era de jabón, sino de un componente mágico que la llevó muy lejos de su hogar.

En primer lugar, la pompa mágica la llevó hasta una casa llena de lujos, en la que a punto estuvo de perecer en las mandíbulas de un perro. Afortunadamente, pudo escapar de allí saltando una vez más hacia la mágica ventana. Su nuevo destino, fue una increíble charca en la que todos sus habitantes eran tan hermosos, que no podían soportar la normalidad de su nueva inquilina, echándola de allí mientras dormía.

Cuando la rana abrió los ojillos, se dio cuenta de que estaba en un sitio totalmente diferente, en el que la pobreza estaba patente en cada lugar en el que posara su vista. Allí, se convirtió en la mejor amiga de un pobre niño, que se desvivía porque nada le faltara. A pesar de sus esfuerzos, el desagradecido animal, al sentir el frío del invierno, volvió a escaparse por la ventana en busca de un sitio más propicio.

Pero, no pudo encontrar un lugar mejor, ya que su mala actitud, la llevó a quedarse encerrada para siempre, entre un ardiente desierto y los fríos hielos del Polo.

Escrito por Lucky en Cuentos de animales, Cuentos maravillosos, Los mejores cuentos.

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