La ratita presumida


Hace mucho tiempo, vivía una ratita a la que le gustaba ser muy presumida. Un buen día, mientras limpiaba su hogar, se encontró una preciosa moneda de oro, con la que podría comprarse cualquier cosa.
Al final se decidió por un bonito lazo rosa que encontró en el mercado, con el que adornar su colita.
Al día siguiente, se puso muy contenta su lacito y salió a tomar el sol a su balcón. Apareció un gallo muy guapo, que le dijo:
-Ratita, ratita hermosa ¿quieres casarte conmigo?
La ratita respondió: No sé, ¿Qué ruidos haces por la noche?
El gallo contestó: kikiriqui. Demasiado ruido para dormir, no me quiero casar contigo.
Cuando el gallo se marchaba, y apareció un perro que también le pidió que se casara con él. La ratita nuevamente pregunto por el ruido que hacía por la noche. A lo que el perro contestó: Guau, guau. Con ese ruido pasaré miedo por la noche, contigo no me quiero casar.
Se marchó el perro triste, cuando apareció un cerdito, que le preguntó lo mismo que el gallo y el perro. La ratita volvió a preguntar por el ruido que hacía en la noche. Oink, oink, le dijo el cerdito. Que ruido tan desagradable, contigo tampoco me casaré.
Al fin apareció un bonito gato blanco, al que la ratita le volvió a preguntar lo mismo, cuando le pidió matrimonio. El bonito gato, le dijo: Miau, Miau, con una voz tan dulce, que la ratita decidió casarse con él.

Escrito por Lucky en Cuentos de animales.

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