La zorra y el espino


Una simpática zorra, corría y saltaba alegremente por unos montículos, cuando sintió que sus patas no tenían nada debajo de ella. Temiendo caerse y por ello romperse alguno de sus huesos, puso sus patas en el primer lugar que vio, con tal mala suerte de ir a dar con un espino, al que no tuvo más remedio que sujetarse, aunque las afiladas espina fueran a clavársele en sus pobres patas.
Sintiendo el dolor más insoportable que había sentido en su vida y no entendiendo porque le había hecho eso el espino, le dijo:
-¿Por qué me has hecho tanto daño, si yo solo te estaba pidiendo ayuda para no caerme y romperme los huesos?
En espino, orgulloso de sus afiladas púas, miró con mucho desdén a la zorra y le contestó:
-Zorra tonta, solo tú tienes la culpa de tus males, ¿es qué no sabes que mis púas son especiales para hacer daño y herir, a todo el que quiera enfrentarse a mí? Pensaba que eras tan lista como decían los otros animales, pero ya veo que están muy equivocados.
Moraleja: Nunca se debe pedir ayuda a alguien, que sepas que puede crearte o hacerte algún tipo de mal o daño.

Escrito por Lucky en Cuentos para pensar.

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