Los 3 Cochinitos


Erase una vez, tres hermanos cochinitos, a pesar de que siempre habían estado unidos y jugaban juntos, cuando crecieron tenían sus diferencias y la mayor parte del tiempo se la pasaban discutiendo por cosas mínimas. Un día tuvo lugar la discusión que colmó el vaso: Un lobo asechaba sus alrededores y cada uno tenia su propia idea de lo que era mejor para protegerse de el, el debate no duró mucho tiempo, por lo que se levantaron de la mesa y decidieron vivir por separado.

El primer cerdito, llamado Frank, tenia la loca idea de que una casa hecha de paja sería la mejor protección ante los ataques del lobo, además era muy perezoso por lo que no dedico mucho tiempo haciéndola y el resultado fue una casa muy débil. El segundo cerdito, Gustav, juraba que una casa de madera era la mejor alternativa ya que no implicaba mucho tiempo de elaboración y el material lo tenia a la mano, puesto que vivían en un bosque, se puso manos a la obra y tardó apenas un día y medio en construirla. El tercer cerdito, Albert, estaba seguro de que sus hermanos no tenían la mejor solución, por lo que tras mucho pensarlo cayó en la cuenta de que, a pesar de que conllevaría más tiempo, una casa hecha de ladrillos y cemento era lo mejor que podía hacer. Tardó varios días, ya que tuvo que hacer él mismo los ladrillos, vio a los demás animales del bosque, entre ellos sus hermanos, jugar y divertirse, mientras pasaba todo la semana construyendo su casa. El resultado fue una casa impresionante y muy resistente a lluvias y viento.

Cierto día el lobo estaba muy hambriento y vio a Frank jugando cerca de su casa, en seguida éste se refugio dentro pero al lobo se le hizo muy fácil derribar la casa con solo un gran soplido. Frank huyó despavorido hacia la casa de Gustav y juntos palidecieron en cuanto se dieron cuenta que el lobo derribaba la casa con 3 soplidos. Así que corrieron hasta la casa de Albert, quien muy tranquilo los dejó entrar y cerró la puerta. El lobo no pudo derribar la casa y se dio por vencido. Al final los 3 cerditos se burlaron de el y festejaron a su hermano por la casa tan resistente que había construido.

Por eso no debemos hacer las cosas que se nos hagan más simples, sino las que sabemos serán las más valiosas y duraderas.

Escrito por Vuelapluma en Cuentos con moraleja, Cuentos tradicionales.

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