Marcy y el Megalumpus


 

Muchos son los niños que afirman haber visto un Megalumpus, sin embargo ninguno de ellos lo ha podido comprobar. Con obvia curiosidad te preguntarás como luce un Megalumpus… bueno, eso es algo que no te puedo decir porque jamás he visto uno. Sin embargo, se de una niña que encontró uno y me contó con lujo de detalles su experiencia:

Hubo una vez una noche lluviosa, llena de truenos y relámpagos, de ese tipo de noches en los que no puedes dormir y te tapas con la cobija hasta la cabeza. A pesar de que era una noche ruidosa, Marcy claramente pudo distinguir el estruendoso ruido de alguien comiendo con muy malos modales en la sala. A diferencia de lo que harías tú, Marcy decidió salir de su cuarto a buscar el origen de semejantes ruidos.

Cuando bajó de las escaleras que daban directamente a la sala se quedó petrificada, pues una criatura de gran tamaño estaba parada junto al televisor.

 

-¿Quién eres tú? – preguntó Marcy sorprendida y asustada.

 

– Yo?… Solo soy un Megalumpus –dijo la criatura – Se supone que deberías de estar dormida.

– Y se supone que no deberías entrar a casas ajenas. – Contestó Marcy – Y ni siquiera sé que es un Mega… Mega.. ¡Megapus!

 

Megalumpus, Marcy…. ¿Alguna vez te has ido a dormir con un gran cansancio y llena de preocupaciones y cuando te despiertas en las mañanas ya no están? – preguntó mientras Marcy fruncía el ceño. – Bueno, de eso nos encargamos los Megalumpus, entramos a las casas y devoramos las preocupaciones y cansancio de la gente que vive ahí.

 

– ¿Es por eso que en las mañanas nos sentimos tan bien?, ¿porque ustedes devoran lo negativo de nuestro día?

 

– Así es, de eso nos alimentamos, hemos existido desde hace muchos años y solo salimos en las noches, a comernos todo lo que a ustedes, los humanos, les preocupa.

 

Marcy se quedó callada durante un momento, analizando la situación, pero como ella es una niña muy curiosa, como seguramente tú lo eres, preguntó:

 

-¿Cómo es que nadie más ha visto un Megalumpus?

 

– Porque solo los niños pueden vernos, además tenemos unos polvos mágicos como estos – Dijo sacando una bolsita llena de polvos de un color fosforescente y sacando un poco – No con todos los niños funcionan pero con estos polvitos te dormirás instantáneamente y no recordaras lo que viste. – Diciendo esto sopló los polvos suavemente a la cara de Marcy, quien quedo profundamente dormida.

A la mañana siguiente Marcy despertó un poco confundida, había tenido el sueño más raro de todos. Cuando bajó de las escaleras para tomar el desayuno vio a sus pies pequeñas partículas fosforescentes; es ahí cuando recordó todo y se dio cuenta que el Megalumpus no había sido un sueño…

 

Entonces a tí te digo, cuando tengas alguna preocupación, duerme tranquilo, quizás algún Megalumpus se está relamiendo los bigotes, esperando a que te vayas a dormir y poder devorar todo aquello que te preocupa.

Dulces Sueños.

Escrito por Vuelapluma en Cuentos de fantasía, Cuentos infantiles, Cuentos para dormir.

Buscador de cuentos