Un mundo de damas


Mi padre siempre dice que hay un mundo donde los que mandan son los hombres; para mí que miente. No puede ser posible. No puedo imaginarme lo que sería una realidad donde el poder absoluto lo tenga alguien como yo. No, si existe ese mundo debería ser algo perfecto, y todos sabemos que la perfección no existe.

Escribo en medio de mis tareas; en esos pequeños instantes en los que puedo disponer de mi breve tiempo. Mi madre falleció cuando era niño y, pese a que las leyes sociales obligan a todos los hombres a estar unidos a una mujer, mi padre no quiso hacerlo y me crio sólo. Pero esto le trajo muchos problemas, y a nosotros también. La mayoría de los niños de la aldea no quieren juntarse conmigo y tampoco podemos entrar en la iglesia, dicen que nuestra actitud no es agradable a los ojos de dios. Si viviéramos en un mundo de hombres la religión no existiría.

El hambre reina en este mundo y, por mucho que trabajemos, todo lo recaudado es administrado por unas blancas manos que destinan el fruto de nuestro esfuerzo para brindarle educación a las mujeres. En mi pueblo hay excelentes científicas, escritoras y médicas, todas ellas mujeres.

Ya no quiero vivir aquí donde los hombres no podemos gozar de la libertad de la que sí disponen las mujeres. Con mis amigos estamos soñando en crear una organización clandestina, vamos a hacer una revolución y a conseguir que el poder pase a manos de los hombres. ¡Sabemos que haríamos todo mucho mejor!

Mi padre dice que estoy loco que no hay un mundo justo posible donde haya lugar para el poder absoluto. Dice que hay un reino donde el poder lo tienen los hombres y que funciona tan mal como el nuestro; yo sé que lo dice para que desista, ¡no sabe de lo que habla! “Tu madre no era como la reina”, dice. “No todas las mujeres son así; las que realmente usan la cabeza quieren un mundo igualitario”. No sabe lo que dice.

Pienso que mi padre sufre todavía la pérdida de mamá y eso le impide oponerse al poder de las mujeres, pero yo no soy tan blando. Atacaremos a la reina y crearemos un mundo donde los hombres tengamos el poder. Y las mujeres nos ayudarán a llevar a cabo esto, de la forma en la que nosotros lo decidamos. ¿A quién se le ocurrió que las mujeres podrían gobernar mejor que los hombres? Mi padre no sabe en qué mundo vive: ¡Un mundo de locos!

Escrito por Tes Nehuén en Cuentos para pensar.

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