William, el príncipe que despertó a la Bella Durmiente


Hace muchos, muchísimos años el príncipe William conoció en una fiesta a una hermosa princesa del reino vecino, de la que se enamoró de forma instantánea. No conocía su nombre, ni si estaba comprometida con otro príncipe, pero se prometió a sí mismo, hablar con ella en cuanto tuviera la próxima ocasión.

Los meses pasaron y la oportunidad de confesarle sus sentimientos nunca llegaba por una u otra razón. Apenado por esta situación, decidió viajar hasta el otro reino, para expresarle sus sinceros sentimientos a la mujer que amaba. Al llegar, se encontró con un lugar en el que solo se escuchaban lamentos.

Extrañado ante esta situación, paró al primer hombre que se cruzó en su camino y le preguntó:

-¿Por qué estáis todos tan afligidos?

-La desgracia ha caído sobre nuestro reino joven príncipe. La preciosa hija de nuestro rey ha sido maldecida por una perversa bruja. Dormirá eternamente, a no ser que reciba un beso de amor verdadero.

Conmocionado ante tan funesta noticia, se dirigió hasta el Palacio Real, para pedirle al rey la oportunidad de despertar a su amada hija. Tras interrogar a William con todo tipo de preguntas, el rey permitió intentarlo, consiguiendo el resultado que todos conocemos.

Escrito por Lucky en Cuentos de La Bella Durmiente.

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